A lo largo de la historia no es difícil encontrar personajes con mentes privilegiadas, individuos que en su momento, estuvieron mucho más evolucionados que sus contemporáneos: Jesucristo, Leonardo Da Vinci, Ludwig van Beethoven, Buda, Albert Einstein, Lope de Vega y una larga lista. No obstante, a pesar de que la lista sea larga, la gran diferencia entre antes y hoy en día es que: antes te encontrabas sólo con unas pocas personas excepcionales en cada uno de los momentos históricos sin embargo, hoy en día comprobamos como cada vez hay más niños innovadores, intuitivos, con talento; niños capaces de recibir percepciones extrasensoriales y profundamente conectados con su esencia.

En la actualidad, este tipo de indivíduos ya no son un fenómeno aislado como en el pasado, sino que están llamados a convertirse en un nuevo pueblo. Son los denominados Niños Índigo que claramente se encuentran en un estado superior de la evolución humana y nos proponen constantemente romper los antiguos modelos y paradigmas de convivencia.

Este estado superior de la evolución humana, se caracteriza antes de cualquier otra característica, por la conexión constante entre los dos hemisferios del cerebro del individuo. Los niños índigo activan el hemisferio derecho, que durante milenios ha sido inoperante y, por otro lado, desarrollan un paradigma vital completamente alejado de la visión desde la supervivencia, es decir, nuestra competitividad mal entendida, el pasar por encima del otro para lograr el objetivo propio o el tratar de establecer preferentemente relaciones de poder entre los seres. Bien al contrario, los Niños Índigo son personas avanzadas mental, ética y espiritualmente y han llegado ahora a nuestro mundo para liderar el cambio hacia una dimensión más altruista y solidaria, en la que todos sumemos para obtener el beneficio común.

Existen diferentes tipos de Niños Índigo aunque en este artículo me centraré solamente en tres de los diferentes perfiles: los Índigo Índigo, los Índigo Cristal y los Índigo Arco Iris.

  • Los Índigo Índigo son niños con mucho empuje, son guerreros y revolucionarios; son los que han dicho “no” a todo lo antiguo. Los primeros Índigo Puros, llegaron a principios del siglo XX, con las primeras revoluciones sociales, pero nacieron muchos más a partir de la segunda mitad del siglo pasado.
  • Los Índigo Cristal son de finales de los años noventa, son profundamente sensibles, con gran talento creativo y llevan arraigados, también profundamente, valores como la paz, el equilibrio y la unión.
  • Finalmente, los Índigo Arco Iris integran las dos corrientes anteriores: fuerza y sensibilidad. La mayoría de los niños que han nacido en este siglo son Índigo Arco Iris y son los que están llamados materializar el cambio en la humanidad.

Todos los Niños Índigo son personas íntegras, sinceras y que ya desde muy pequeños distinguen claramente entre el bien y el mal. A menudo se sienten mal y les cuesta encontrar su lugar porque, a pesar de sus dones naturales, se encuentran inmersos en una sociedad muy anclada en el pasado para su nivel de evolución; una sociedad a la que, en un acto de generosidad, han venido para ayudar a realizar su cambio.

Un desafío para los padres

Los padres de un Niño/a Índigo verdaderamente tienen delante desafío ya estos niños no creen a pies juntillas lo que los adultos les dicen, lo cuestionan todo porque van más allá y captan lo que el adulto siente.

Es decir, los padres les dicen “quédate aquí quieto y te compraré un chocolate”, en cambio ellos son capaces de interpretar “estoy molestando a mis padres y por eso quieren que me esté quieto”. Su percepción es muy distinta, mucho más profunda y esto hace que, de pequeños, ellos no sepan gestionar estas circunstancias y las reciben como impactos emocionales negativos. Tampoco soportan las imposiciones, no aceptan las mentiras y nunca hacen las cosas porque sí. Sólo desde el diálogo son capaces de aceptar lo que les piden las personas mayores.

Y un reto para el sistema educativo

Los Niños Índigo también suponen un reto para el sistema educativo actual. Son sensibles, cariñosos así que se sienten mal si el maestro grita. Tienen muy arraigado el sentido de la justicia y no encajan bien que el profesor castigue a toda la clase. Defienden a sus compañeros cuando ven que alguien se mete con ellos. Les duele oír críticas hacia los demás; son personas profundamente altruistas. Simplemente son distintos de los niños “al uso” así que no encajan en un sistema educativo que –no olvidemos que– fue diseñado hace muchos años atrás con el único objetivo de amoldarnos al sistema en vez de ayudarnos de desarrollarnos como individuos.

Todo este desajuste entre su interior y el sistema educativo en el que les obligamos a integrarse les provoca bloqueos. En el caso de los niños “movidos” –los Índigo Índigo–, el verse obligados a estar sentados durante horas en el pupitre, se manifiesta en ellos en trastornos de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). En el caso de los Índigos Cristal, los vuelve introvertidos y pueden desarrollar bloqueos de comunicación.

Los educadores se encuentran con que los contenidos que imparten ya no interesan a la mayoría de los Índigo así que el reto del sistema educativo es entender que debería enseñar a los niños a conectar con su esencia en vez de en ser un mero transmisor de conocimiento almacenado. Sólo de esta manera, los Niños Índigo desarrollarán su talento natural y serán capaces de reinventarlo todo.

En algún que otro artículo ya he comentado que, uno de los aspectos más importantes para la mejora del sistema educativo sería separar los niños movidos de los calmados durante las primeras fases de su aprendizaje. El trabajo educativo sobre grupos de estudiantes homogéneos permitiría que los alumnos desarrollasen aquellas aptitudes que les son afines y reforzaría notablemente su autoestima. En un sistema que promueva al individuo desde dentro y lo ayude a conectar con sus iguales, los niños movidos inventarán nuevos juegos y serán felices haciendo construcciones mientras que los alumnos tranquilos podrán dar rienda suelta a su creatividad y destacar en actividades artísticas como música, pintura…

Y a partir de los 10 años, que es cuando su personalidad ya está reafirmada, es el cuando ya se pueden mezclar Niños –Índigo– de distintos perfiles en una misma clase porque, es conectando con su esencia y desarrollandose en un entorno de aptitudes afines que la persona puede mostrarse como realmente es y llevar una vida plena. Es un primer paso imprescindible para avanzar hacia un nuevo mundo nada materialista, colaborativo, altruista y solidario, en definitiva, el mundo que los Niños Índigo nos indican con su aparición que debemos empezar a construir para todos nosotros.

Griselda Vidiella
Photo: Kids painting by BarelyFitz on Flickr under Attribution License 4

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